miércoles, 28 de enero de 2015

Mi despedida de soltera Jerezana

Hace una semana, me secuestraron!!! Siiiii, una amiga vino a casa a dejar su coche mientras hacía unos mandados, llegó, subió, habló un rato conmigo y se fue. A los cinco minutos llamaban a la puerta, pero a la puerta donde no puede llamar nadie que no esté dentro ya de mi casa. Y ahora no era sólo ella, Susana, no!!! Venía con Anabel!!! Entraron en casa y dijeron "Tienes 10 minutos para hacer la maleta". Y así empezó "Mi despedida de soltera jerezana".

Me llevaron a Sevilla, subimos las maletas al nuevo piso de mi cuñada y yo pensábamos que nos quedábamos allí (habíamos subido todas las maletas!). Pero no!!! Volvimos a bajarlas, esta vez para irnos a CÓRDOBA!!!
Allí comenzó todo. Un hotel muy familiar, una falda de tul a modo de velo, unas croquetas maravillosas y otras comidas muy muy rica. Esa noche tendría que pasar pruebas para poder conseguir al día siguiente algo. Y las pasé todas!!! Que si montar una conga en medio del Soho, fotos con la bufanda del Córdoba, coger cabezas... un montón de risas y una noche inolvidable. Así fue nuestra primera noche en Córdoba.
Al día siguiente me quedaba muchas cosas más por vivir. Desayunamos la famosa tortilla de patatas de la Casa Santos, al lado de la Mezquita, fuimos andando por el centro, tuvimos una terracita privada súper bonita, música de violines, de nuevo comimos en un sitio chulísimo y tomamos té en la plaza mayor, la cual no recuerdo el nombre. Y volvieron las pruebas!!
Esta vez me cubrieron de globos rosas (cómo me conocen!) los cuales me tendrían que explotar desconocidos como quisieran, teniendo uno un papel dentro que nos diría al siguiente sitio al que iríamos.
¡PRINCESLANDIA!

Me iban a vestir de princesa!!!! A mi y a todas ellas!!! Lo disfruté como una niña pequeña, y creo que Jenny, Anabel y Susana no se quedaron cortas jejeje. Me lo pasé en grande, la verdad!
De allí, fuimos al hotel a arreglarnos y convertirnos en Mariquitas (mi disfraz favorito de pequeña). Otro sitio riquísimo para cenar y a un local ochentero súper chulo donde cantamos a grito pelado jajaja.
Al día siguiente poníamos rumbo a Jerez, con una despedida inolvidable y con un sentimiento inmenso de gratitud. Muchísimas gracias chicas, por hacer que disfrutara de cada minuto de la despedida!!! Os quiero!!
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